La mente del poeta

La mente del poeta es un lugar fascinante… a menudo leemos sus creaciones y nos parece imposible identificar qué líneas de pensamiento siguió, qué acontecía en su vida para teñir de sangre o de luz sus sonetos. Nos preguntamos si medía el ritmo, si contaba las sílabas o si simplemente sentía.

La mente del poeta… un lugar lleno de letras, y muchas veces de vacío. Un lugar extrafísico que no está en ninguna parte, pero está en cada instante. Quizá sea más un evento que un lugar, puede que sea una existencia, un escenario que no es. Entre más bella sea la poesía, entre más calen las palabras, más oscuridad habrá en aquel lugar perdido que creemos que cada autor carga consigo.

La mente del poeta hila con cada palpitar su poesía, cada obra maestra es un día, una vida. Me aventuro incluso a llamar así a aquello que no incluye métrica y rimas, creo que pueden comprenderme; fuera de las formalidades es donde me interesa encontrar el arte.

La mente del poeta es un lugar sombrío que emana luz, una paradoja que se reconcilia, un torbellino que genera y sobre todo, imnortaliza. Bien sabido es lo que se dice: si un poeta se enamora de tí, nunca, nunca morirás.

A.

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9 respuestas a “La mente del poeta

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