3 consejos para el amor

“Puedo compartirte tres cosas que quizá te ayuden en ese aspecto” me dijo sonriendo.

Un gigante amable que emanaba sabiduría compartía un poco de ella conmigo esa noche. Levantó su enorme palma alzando el dedo índice con la intención de iniciar un conteo, hizo una lista de tres partes. Y la ensambló así, me dijo:

  1. Mismos principios, no mismos gustos. A menudo pensamos que para una relación es fundamental la afinidad en gustos, cuando en realidad, la que es crucial es la afinidad en principios. Muchas relaciones terminan con la frase “somos muy diferentes” y es válido, sí, pero me parece que solo vale la pena si esa diferencia es fundamental; si es un “tenemos principios muy diferentes”Podés estar con alguien que no coma lo que comés, pero no con alguien que no respete lo que respetás. Si el día de mañana quieren educar a un pequeño, sin acuerdo en principios… ¿qué van a poder enseñar? Realmente sobrevaloramos la absoluta afinidad, la anhelamos. Producto del egocentrismo, con frecuencia buscamos un clon. Si buscás a alguien igual, a quién estás buscando en verdad… es a vos. Un alma gemela no es aquella que te personifica en cada detalle, es aquella que te refleja en lo importante.
  2. Uno no se enamora al principio; se enamora al final. Se cree que enamorarse es un flechazo que luego pierde su ímpetu, y no es cierto. A medida uno pasa tiempo con el otro, construye mediante acciones. Y es por eso que enamorarse, verdaderamente, no es el detonante: sino el resultado. Soy una persona que está profundamente en contra de que toda relación tiene una “etapa bonita” y ya. Reconozco que es inevitable el desborde de emoción al empezar a construir con la persona que se quiere, pero el amor no tiene una sola cuota de belleza inicial, que una vez se gasta; no vuelve más. Lo que sucede es que al inicio del amor, no se han dado todavía los momentos realmente duros de una pareja. No me refiero a discusiones, en verdad una relación que se desmorona por una discusión debería replantearse su propósito. Cuando una relación comienza no ha habido una amplia cantidad de tormentas de vida, y si las hubieron, es empezando donde hay más ganas de enfrentarlas con amor y en conjunto, cuando no debería ser sólo allí. A medida pasa el tiempo las parejas tienden a pensar que “ya está” y cuando las tormentas vienen, se olvidan de aquel amor implacable y lo confunden con romance, y “el romance pasa”, piensan. He aquí el error de la mayoría, la causa de los divorcios y la separación de las familias. No me voy a cansar de decir que el trato es importante; los acuerdos diarios, la convivencia y los detalles. Creo que el amor no necesita un tiempo para existir, pero sí que lo necesita para desarrollarse. Creo firmemente en la existencia de un amor bello, romántico, sencillo e infinito. Creo en la dulzura que no se acaba, creo en el buen trato aun en medio del dolor, creo en la constancia, creo en los regalos sin razón, creo en las carcajadas y en los besos con la misma intensidad. Y si creo en todo eso, es porque yo sí creo en el amor.
  3. Que después de dar, te quede lo suficiente. Vas a dar parte de tu corazón, procurá que la porción que te quede tenga la fuerza suficiente para aguantar trancazos, porque la vida los va a traer. Si bien una pareja es una unión, van a haber momentos en los que solamente uno de los dos podrá estar en el frente de batalla, protegiéndolos a los dos. Esto es parte del amor, y para lograrlo hay que ser fuerte. Es importante no perder la esencia del uno al convertirse en dos. La persona que elijás va a estar siempre a tu lado, pero eso no la exime de caer y de necesitar mas de ti en algunos momentos y viceversa. Habrá un tiempo donde también vas a necesitar que te carguen, y por ello cada uno debe tener lo suficiente en sí mismo. Creo que parte de la importancia de “estar completo” antes de unirse a otro, radica en este punto. Para ser dos, cada parte debe ser capaz de cargar la unidad más uno en medio de la adversidad. Es verdad que el amor no es un sufrimiento, jamás, pero sí que requiere de sacrificio y trabajo, sobre todo cuando vienen las pruebas. Estar no es lo mismo que permanecer.

Una vez finalizó me hizo comprender mejor que amar es construir. El me dijo las tres frases y me contó anécdotas al respecto, lo que hoy les comparto es una fusión de ambas visiones. Lo que me fascinó de aquella conversación fue su nivel de autenticidad y conexión, en verdad lo que el amable gigante me dijo no era algo que forme parte del conocimiento popular, es importante entender que no todo lo que suena bien es verdad. Muchos pensamientos sobre el amor están errados y es fundamental tener un criterio acertado y propio, sin perder la capacidad de tomar consejo. Fue de las pocas veces que sentí que alguien me aconsejaba sin tacharme de loca o intensa, estábamos en acuerdo aun sin que él lo supiera. Logró poner en palabras convicciones que yo cargaba en lo profundo pero que no sabía manifestar, y por supuesto, en algunos aspectos corrigió mi pensar.

—A.

y un gigante de gran corazón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s